El Instituto de Energía de la Universidad Austral, dirigido por Roberto Carnicer, difundió un nuevo reporte energético que analiza la evolución del gas natural entre 1993 y 2025, marcando un punto de inflexión en la historia energética reciente del país.

Tras casi 15 años de déficits en la balanza gasífera, Argentina logró en 2024 un saldo positivo, con una tendencia favorable que se profundiza en 2025.

Argentina consolida el superávit de gas natural y cambia el tablero energético regional
Para el IEA el país apunta a consolidarse como exportador neto de gas natural y lograr autoabastecimiento sostenido.

Entre los factores determinantes se destacan: un aumento del 3,6% interanual en la producción nacional, principalmente impulsado por Vaca Muerta; una fuerte caída en las importaciones (-42% en GNL y -50% en gas boliviano); y exportaciones estacionales consolidadas, especialmente durante el verano y otoño.

En 2024, las exportaciones crecieron un 35% respecto a 2023, alcanzando un promedio de 8,29 millones de m³/día, con un pico de 13 MMm³/día en verano, el valor más alto desde 2020. Los destinos fueron Chile, Uruguay y, en forma incipiente, Brasil.

El reporte considera que el Gasoducto Perito Moreno, cuya capacidad proyectada se completó en septiembre de 2023, permitió reemplazar combustibles líquidos por gas natural. Este hito fue clave para mejorar la eficiencia del sistema energético y reducir el impacto fiscal.

Las exportaciones de gas al mercado brasilero ya arranacaron este año. La reversión del Gasoducto del Norte avanza como el proyecto estructural más importante: permitirá abastecer al NOA con gas de Vaca Muerta y abrir el camino hacia exportaciones a Brasil a través del sistema boliviano. La obra, dividida en tres etapas, está siendo ejecutada por BTU y la UTE Techint–SACDE.

A pesar de estos avances, el invierno sigue siendo un desafío. Si bien en 2023 y 2024 se registraron temperaturas más templadas que redujeron la demanda estacional, el cuello de botella continúa siendo la capacidad de transporte en los meses fríos.

Además, la dependencia de GNL y gas boliviano, que históricamente impactó negativamente en la balanza energética, muestra una notoria reducción. En 2024 el gas boliviano cayó de 2,34 a 1,15 MMm³/día, y el GNL bajó de 7,23 a 4,23 MMm³/día.

Esto se explica por la mayor disponibilidad de gas doméstico y el menor precio del GNL respecto a 2022, cuando se pagaron cifras récord de hasta 40 U$S/MMBTU.

Para el Instituto de Energía de la Universidad Austral la tendencia de 2024 se mantiene en 2025. «Con la infraestructura estratégica en marcha y el potencial de exportación a Brasil, el país apunta a consolidarse como exportador neto de gas natural y lograr autoabastecimiento sostenido», afirman.

Y agregan que «la combinación de menor dependencia externa, mejor balanza energética, reducción del gasto fiscal y expansión de mercados regionales abre una etapa prometedora para la política energética nacional».

Fuente: Major Energía.

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